El suelo está vivo, hay que protegerlo y alimentarlo porque cuando se ignora este hecho la rica vida biológica que contiene disminuye, o muere de plano. Si esto ocurre las plantas crecen débiles y están expuestas enfermedades y plagas. Para mantener la fertilidad y conseguir que las plantas crezcan sanas debes conseguir un suelo equilibrado, sano y fértil.


El suelo es el soporte físico y fuente de nutrición de las plantas que se desarrollan en él,  y representa el hábitat natural de los hongos, bacterias, virus, invertebrados, insectos y animales superiores, etc., todos quienes forman un ciclo de nutrientes. Para que sepas la forma idónea de cuidarlos, te dejamos las siguientes recomendaciones:

 

1.- La prueba de la pala

Para saber con qué tipo de suelo cuentas debes usar una pala recta y clavarla en el suelo de forma perpendicular. Si el suelo está suelto y rico no tendrás ninguna dificultad, pero si es duro deberás clavarla con la ayuda de un martillo y, a continuación, realizar en sentido la misma operación de forma tal que puedas extraer una paletada de tierra, la misma que te dará una primera información.

Cada suelo tiene una constitución diferente, pueden ser arcillosos, arenoso, pedregoso, limoso. Las plantas necesitan tierra rica y bien suelta para desarrollar en buena forma sus raíces.

 

2.- Remueve la tierra 

Si es la primera vez que lo haces, tendrás que cavar y voltear con cuidado, hasta que el suelo esté bien suelto pero no más de 20 centímetros de profundidad. De esta manera se logra una textura esponjosa y aireada. En sucesivas actuaciones no habrá necesidad de voltear, solo aflojar.

Un suelo sano debe estar bien aireado, las raíces necesitan aire. La Tierra no debe ser revuelta profundamente.

Si se usa maquinaria hay que usarla con mucho cuidado para evitar la compactación del terreno, si el terreno está compactado la disponibilidad de oxígeno para las raíces disminuye.


3.- Proveer al suelo de materia orgánica

La materia orgánica es el alimento de la vida del suelo, especialmente de la vida aeróbica, mejora la estructura del suelo y permite que el suelo resista la erosión, retenga la humedad necesaria y provea a las plantas de los nutrientes que necesitan para crecer sanas.

Los organismos que viven en él como bacterias, hongos, lombrices son bioindicadores infalibles cuantos más colonicen el terreno más productivo y sano será.

Para enriquecer el suelo hay que aplicar una capa de mantillo muy hecho, esto evita la evaporación manteniendo el suelo húmedo y suelto. Hay que reservar un lugar en el jardín elaborar el mantillo o abono, a ser posible entre sol y sombra y protegido de los vientos.

Las plantas se alimentan de macro y micronutrientes que se encuentran en la tierra, para que tengan un buen alimento hay que planificar la nutrición del suelo a largo plazo, mediante aportes de materia orgánica.

Recuerda: hay que alimentar el suelo, no a las plantas, ya que será el este el que pondrá a disposición de las plantas los nutrientes necesarios para su desarrollo.

 

4.- Enriquécelo con insumos

Cuando los cultivos muestran una deficiencia de algún micronutriente baja la resistencia de la planta. Así que, es preferible añadirlo de forma extra.


5.- Protege la superficie porosa del suelo contra las lluvias y la erosión

Esta protección se hace mediante Mulch (cobertura de malezas) o por una siembra de cultivo de cobertura.

Las cubiertas vegetales minimizan los daños de las gotas de agua sobre el terreno y sus raíces disminuyen la escorrentía del terreno y las pérdidas de suelo por erosión.

 

6.- Cuida los cultivos del viento

Esto implica una serie de medidas encaminadas a proteger el suelo como un ecosistema, sembrar setos y árboles ayuda a proteger los cultivos del viento pero además son un refugio de insectos beneficiosos para los cultivos que redunda en la salud del suelo.

 

7.- Asociación de cultivos

Con las asociaciones de cultivo se consigue fomentar la fertilidad del suelo y los efectos protectores ante plagas y enfermedades contra insectos depredadores.

Para conseguir optimizar los efectos de atracción y repulsión de las diferentes especies vegetales y su interacción con la fauna beneficiosa es necesario conocer las reacciones y rendimientos de cada especie cultivada.

Sigue estas recomendaciones y mantén la salud de tu huerto o jardín. También, si quieres profundizar más en el tema puedes consultar manuales técnicos especializados en agricultura ecológica.

 

 

* Con información de Agricultura Ecológica y Eco Total

 

 

Denisse Espinoza

Denisse Espinoza

Amante de la naturaleza, la familia, los viajes y las tradiciones de los pueblos originarios. Comunicadora social, Web Master y Community Manager de IntiNetwork, busca encontrar su camino a través de los distintos senderos que el Universo le tiene preparado...
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