Existen destinos que los vemos imposibles de visitar por los altos precios que conlleva estar allí, pero Punta del Este podría considerarse como la excepción. Aquí te contamos la razón.

Cuando de pequeño escuchaba el nombre de Uruguay, directamente lo asociaba con mujeres caminando sobre una pasarela en las playas de Punta del Este, por mi mente se asomaba la idea de una ciudad reconocida mundialmente por sus glamurosos desfiles de moda, por lo tanto, tantas modelos y marcas reunidas en un mismo lugar cada año, me indicaba sutilmente que no se trataba de un destino económico.

 
Punta del Este está entre los sitios más visitados de Uruguay, sobre todo cuando inicia el verano (enero y febrero). Cruceros de todas partes llegan hasta el puerto de la ciudad, trayendo personas de distintas edades y nacionalidades que desean caminar entre sus calles y avenidas, entrar en sus tiendas, restaurantes y pasear por sus playas, lo que la convierte en un destino concurrido y costoso.
Incluso a la entrada de la ciudad se levantan varias edificaciones financiadas por el tan polémico Donald Trump. En los letreros promocionales aparece su rostro sonriente junto a las palabras “luxury” y “exclusive”.

 
El precio por un combo sencillo de Mcdonald’s, fue el más caro que hemos pagado hasta el momento, aunque durante nuestra estadía, las promociones 2×1 del restaurante Il Mondo della Pizza fue nuestra salvación. Los hospedajes también tienen sus precios elevados, sin embargo, existen varios hostels ligeramente accesibles para los bolsillos de viajeros con poco presupuesto.

 
Cancelamos USD $16 cada uno por un hostel sencillo, no figuraba en los recomendados de los mapas, pero el wifi, cocina y desayuno estaban incluídos. Al día siguiente nos permitieron quedarnos en el living con la única restricción de no utilizar las duchas ni la cocina. Solo pagamos una noche y fue la última de nuestra estadía en Punta del Este, ya que los días anteriores pasamos dentro de un departamento que nos prestaron sobre la avenida más concurrida; no podíamos exigir más.

 
Entonces, ¿por qué recomendar esta ciudad a los aventureros viajeros de bajo costo? Fácil, destinarle dos o tres días no te asfixiará los bolsillos, y la razón primordial es que, si piensas que el Sol es el único protagonista en los atardeceres, si verlo tan grande y caer lentamente se convierte en el mayor atractivo frente al mar, es porque no has presenciado la caída del sol en Punta del Este.

 

 

Desde la entrada número 22 de la Playa Mansa (frente al Río de la Plata), el cielo se adueñó de la escena y se llevó todos los galardones por mostrarnos el mejor atardecer que hayamos presenciado en directo. Aparte de este gran evento, existen varias razones más para animarse a recorrer Punta del Este sin tener que gastar cantidades exorbitantes de dinero.

 

 ¿Qué hacer en Punta del Este con poco presupuesto?

En los pocos días que permanecimos en la ciudad, pudimos disfrutar de algunas actividades sin necesidad de gastar mucho dinero. Lo primero fue encaminarnos hacia la Playa Brava, sitio visitado por el famoso monumento que yace encima de la arena.

 

 

Se trata de la escultura llamada La Mano –conocida también como Los Dedos–, culminada en 1982 por el artista chileno Mario Irarrázabal. Es uno de los puntos más populares que posee Uruguay, por lo cual a cada minuto te encontrarás con turistas dispuestos a llevarse un recuerdo con dicho monumento en su celular.

 

 

Caminando y traspasando los grandes edificios, llegamos hasta la Playa Mansa, donde coincidimos con la hora justa para presenciar la caída del sol (desde la entrada 22). La gama de colores que tomaba vida en el cielo, estuvo a punto de desorbitar nuestros ojos.

 

 

Cada vez se volvían más intensos. Morado, amarillo, rosado y naranja, todas las tonalidades nos cubrían, podíamos fijar la vista hacia cualquier lado y los colores seguían cautivándonos. Del horizonte parecía brotar luces de escenario, dándole un brillo adicional a la Isla Gorriti.

 

 

A pocos minutos del centro de Punta del Este (a casi 10 km), se encuentra Punta Ballena, uno de los sitios más famosos del país debido a la edificación que allí se levanta. Construida por las propias manos de quien la habitó, Casapueblo fue el hogar y taller del artista uruguayo Carlos Páez Vilaró. Hoy en día funciona como museo y hotel.

Por 220 pesos uruguayos por persona (USD $7,33), vale la pena ingresar y dedicarle más de una hora al lugar, perderse por sus pasillos similares a un laberinto hasta llegar al balcón y apreciar la enorme vista hacia la playa.

 

 

 

Las obras del artista se exponen en distintas salas, en una de ellas es posible ver un corto documental donde se narran partes importantes de su vida, incluyendo el accidente y rescate de su hijo –Carlos Páez Rodríguez– ocurrido en 1972 en la Cordillera de los Andes.

 

 

Cuando llega la hora del atardecer, desde el balcón –o terraza– del museo, se inicia la ceremonia del Sol, la cual consiste en que, segundos antes de ocultarse el Sol, reaparece la voz del artista por los parlantes y le dedica un poema de despedida al astro. Esta grabación lleva años escuchándose.

 

 

Para llegar hasta Casapueblo lo hicimos en bus, saliendo desde la terminal de Punta del Este (63 pesos uruguayos cada uno –USD $2,10–), fue una de las escasas veces que utilizamos este medio de transporte, por todo el país nos desplazamos siempre a dedo.

Realmente queríamos aprovechar el día y no teníamos la intención de perder algunas horas tratando de conseguir alguien que nos llevara desde el centro, aunque al salir de Punta Ballena nos vinimos en el auto de una pareja brasileña.
Al marcharnos de la ciudad, hicimos una rápida visita a La Barra, un balneario ubicado cerca de Punta del Este, conocido por su vida nocturna, especialmente en época de verano. Incluso un señor que nos levantó en la ruta, dijo que no podíamos irnos sin visitar las discotecas de la zona.
Luego, aunque no logramos pasar por encima, sí pudimos observar el famoso puente ondulado (llamado también Puente de la Barra), su particular forma impresiona desde lejos a cualquier extranjero.

 

 

 ¿Cómo llegar a Punta del Este desde Montevideo?

Tomando un bus urbano hasta el C.C. Géant, se puede empezar a levantar el pulgar, pero aún se está dentro de la ciudad. Nosotros tuvimos que caminar un kilómetro hasta alcanzar un punto casi estratégico, tuvimos suerte de que nos levantaran allí porque solo habían paraderos de autobuses y nos encontrábamos lejos del peaje.
En total nos pararon siete vehículos hasta llegar al centro de Punta del Este; camiones, furgonetas, kombis, autos, todos estaban dispuestos a llevarnos, aunque avanzábamos de a poco, disfrutamos mucho del trayecto sin tardar tantas horas en llegar.

 

 

Viaja la Vida

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Samir y Andrea, una pareja que se dedica a viajar y narrar sus experiencias en relatos y fotografías. Esperan recorrer nuevos destinos porque saben que en cada lugar, hay una historia que espera ser contada.
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